Al iniciarse la labor de restauración del Monasterio antes
de su apertura, se encontró diseminada en toda su extensión
una gran colección de cuadros de predominante motivo religioso,
exponentes de la pintura virreynal del Perú.
Aproximádamente 400 piezas fueron restauradas o "refrescadas",
para que recuperasen su aspecto original. La labor de manos
expertas ha devuelto al observador de hoy, una colección
de extraordinario valor artístico e histórico.
Las principales obras son expuestas en un escenario majestuoso:
dos inmensas salas de alta bóveda, dispuestas en cruz, en
las cuales se ha retirado el estuque, dejando las paredes
en sillar. Al costado otra bóveda más pequeña completa la
unidad arquitectónica dedicada al Museo.
En la Pinacoteca podemos observar una de las muestras más
importantes del arte religioso del Continente. Además de
una numerosa colección de obras de la llamada Escuela Cusqueña
de pintura, máxima expresión de la fusión de los sentimientos
y valores de dos culturas: la incaica y la española. Los
artistas indios de los siglos XVI - XVIII alcanzaron extraordinaria
habilidad artística y artesanal en sobresalientes obras
de inspiración religiosa, famosas por la originalidad de
estilo, la profundidad de la expresión y el uso de oro en
su acabado.